Como artista visual, mi trabajo empieza por entender la historia y la mirada del director. El storyboard convierte esa intención en decisiones concretas: qué vemos, cómo sucede y qué emoción sostiene cada momento. Con el dibujo ordenamos la acción, el ritmo y la continuidad antes de llegar a la pantalla.
Hoy exploro con iA cómo esas decisiones funcionan en movimiento.