Marino Morikawa quiere salvar el lugar donde nadaba de niño con sus primos mientras su padre y tíos pescaban. Quiere que El Cascajo sea otra vez un espejo de agua en el que chapoteen tilapias y carpas. Morikawa dice que no dormirá tranquilo hasta que vuelvan los flamencos a Chancay. Texto: Stefanie Pareja
Etiqueta Verde N. 06